Nuevos grupos este otoño: ver fechas de inicio

Virginie

Maestra e instructora para niños

Virginie

Francia

“Ya no soy la misma persona que al inicio de este camino.”

FR

Soy maestra desde hace veinticuatro años y, durante todos estos años, siempre he buscado maneras de ofrecer a los niños una sensación de calma y seguridad. En 2018 descubrí Tranquilos y atentos como una rana, de Eline Snel. A partir de ese momento, la idea ya no me abandonó: era algo que de verdad quería aprender. Cuando por fin empecé la formación, acompañada por Marianne, la viví como un auténtico regalo.

Introducir el mindfulness en mi aula ha cambiado profundamente mi manera de enseñar. Con Grégoire, nuestra marioneta de rana, mis alumnos de cuatro años aprenden a respirar, a sentir y a recuperar la calma, cada uno sentado en su pequeña esterilla con forma de nenúfar.

Por supuesto, no todo salió siempre como estaba previsto. La primera vez que hice sonar la campana, toda la clase estalló en carcajadas. Antes, eso me habría molestado. Pero esta vez aprendí a mantener la curiosidad: les pregunté a los niños qué les hacía reír y los escuché sin juzgarlos.

Quizá ahí esté uno de mis mayores aprendizajes: no hay nada que lograr y, por tanto, nada en lo que fallar.

Lo que esta práctica ha aportado a los niños sigue emocionándome y resonando en mí. En el patio, cuando se caen, ahora se dicen unos a otros: “¡Respira!”. Algunos padres me han contado que su hijo se ha vuelto más tranquilo en casa y que le resulta más fácil poner palabras a sus emociones.

¿Y yo? La meditación, tanto formal como informal, forma ya plenamente parte de mi vida. En los momentos difíciles me resulta más fácil tomar distancia y juzgo con menos rapidez, tanto a los niños como a mí misma.

Esta formación me ha dado una herramienta más, pero sobre todo una práctica que hoy ocupa un lugar muy valioso en mi corazón.